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Antonio Pasquali:
Un escenario castro-socialista en medios es hoy mucho más que una hipótesis

Antonio Pasquali es filósofo egresado de la Universidad Central de Venezuela, y doctorado en la misma área en La Sorbona de París. Catedrático de filosofía moral y comunicación social en la UCV, en la Facultad de Humanidades y Educación, orientó su acción investigadora y formativa hacia el fenómeno de la comunicación y de los medios.

Está considerado como uno de los introductores en América Latina del pensamiento comunicacional que subyace en la mayoría de los teóricos de la Escuela de Francfort.

Este especialista explica cómo el actual régimen pretende acabar con los medios privados de comunicación, para convertirlos en cooperativas al servicio de los designios del presidente Chávez.

Advierte que de reelegirse en diciembre Hugo Chávez, a partir de 2007 la persecución contra medios privados arreciará.

¿Comparte los argumentos de quienes aseguran que el Gobierno, con las acciones legales emprendidas contra algunos medios audiovisuales, está atentando contra la libertad de expresión?

No solamente los comparto, sino que alerto a todos los interesados a que presten mejor atención a cualquier declaración o iniciativa en la materia, del combinado totalitario Presidente — Autócrata / Asamblea — Soviet / Minci — MVR.

"El Presidente autócrata dio hace poco con una declaración — preaviso profundamente antidemocrática y pretotalitaria, cuando se asombró de que los concesionarios de frecuencias, un bien público, las usen para despotricar contra el Gobierno".

"La invitación que Nicolás Maduro (Asamblea — Soviet) dirigió a los periodistas en su día, de que fueran libres deshaciéndose de la dictadura de los medios que los emplean, esto es, del patronato, no fue para nada una 'boutade' extemporánea e improvisada para quedar bien con el jefe o 'para fastidiar'. Hace un año, en un congreso en Buenos Aires, a la entonces presidenta del Canal 8, Blanca Ekhout, se le escapó la información de que la llamada Ley Resorte y las que vendrían sobre Participación Ciudadana, Antimonopolios, Prensa, etc., estaban pensadas para el día en que todos los medios del país estén en manos de cooperativas de trabajadores, y esto aclara perfectamente el sentido de las palabras de Maduro, una precisa señal de lo que vendrá: el intento de desplazar al patronato de los medios para 'socializarlos' mediante cooperativas".

"A todo esto añade el Minci — MVR (esa fusión tan fascista de partido oficialista con Ministerio de Comunicación e Información), la idea de una 'constituyente de periodistas', un intento esta vez de reemplazar el Colegio Nacional de Periodistas por una organización bolivariana obediente al régimen. Los cubanos saben trabajar".

Si el Gobierno está pensando en convertir a los medios venezolanos en cooperativas, ¿hacia dónde van las comunicaciones y la información nacional?

El cooperativismo es una vieja y buena idea, la cual para mantener sus bondades, precisa desarrollarse en un entorno de libertades democráticas, donde prive la espontánea iniciativa de los propios cooperativistas.

Si fueran a venir cooperativas como las del periódico francés Le Monde, bienvenidas sean. Pero el cooperativismo chavista es una grotesca caricatura bastante más cercana a la idea soviética de "kolkos", por tres razones esenciales: 1) prácticamente todas sus "cooperativas" son creadas o impuestas por el régimen; 2) el régimen ha creado ya más de cien mil y en opinión de economistas de talla como Guerra, Malavé Mata, todas sin excepción arrojan una vorágine de pérdidas, puntualmente refinanciadas por el Estado con otra vorágine de dineros públicos salidos de la "tesorería discrecional" del autócrata; y 3) sin boina roja no hay cooperativa; a los cooperativistas se les insta, además, a no ganar más de lo suficiente porque "ser ricos es malo".

"Los muy mal llamados 'medios comunitarios' (en realidad son medios del régimen), responden puntualmente a esas definiciones: toda la infraestructura técnica es regalada y los gastos de funcionamiento corren por cuenta del Estado (directamente o por inyecciones de publicidad oficial); el medio comunitario debe ser chavista, y en algunos de ellos hay cubanos actuando de comisarios políticos".

"La reciente declaración del Vicepresidente, de que la verdadera comunicación está en los denominados medios alternativos, es de un cinismo pasmoso, nada sorprendente en él. En cálculos de hace casi un año, el régimen tenía en el aire 25 televisoras y 146 radios comunitarias, además de unos 75 periódicos y unos cien sitios web, todos rigurosamente chavistas. Un ideólogo del régimen, Gonzalo Gómez, pronunció ante el último FSM en Caracas una diatriba "Socialicemos los Medios" (ver Aporrea del 24—01—2006), que contiene está estupenda definición de medio socializado: 'medio autogestionado con recursos del Estado', en que el segundo atributo niega el primero, pues el Estado paga y pone la música".

Caso Correo del Caroní: escuadrismo nazi puro y duro

Las acciones legales en curso contra medios audiovisuales ¿presagian entonces arremetidas sucesivas contra los medios aún independientes, que concluirían con una transferencia de su propiedad a cooperativas de trabajadores?

A riesgo de equivocarme, creo que por ahí va la procesión, o el principal intento del régimen para liquidar toda oposición mediática. Déjeme precisarle además que la arremetida iniciada con la Ley Resorte no es solamente contra medios audiovisuales ni se expresa en puras acciones legales, y si no, analice lo que está pasando con el Correo del Caroní: "escuadrismo" nazi—fascista puro y duro. Estamos ante un paquete coherente de acciones legales, de hostigamiento militarista y de puniciones fiscales (con algún muerto, lamentablemente, de cuando en vez), que pretende debilitar la libre expresión; en una palabra, acallar el legítimo antichavismo de una parte del país, inducir un "tirar la toalla", instalar el miedo y la autocensura conforme a un patrón castrista.

¿Cuál sería la consecuencia de que el Gobierno Nacional ejecute su amenaza de cerrar algún medio de comunicación?

A nivel internacional, absolutamente ninguna. La comunidad internacional lleva cuarenta y siete años "mirando para el otro lado" ante el caso aberrante de Cuba: un solo diario más un semanario para la juventud comunista, una radiotelevisión de régimen, Internet censurado. Y Fidel no tiene petróleo, figúrese usted si no va a "mirar pal' otro lado" con Chávez.

A nivel nacional, y pese a que el régimen procede con alguna circunspección, alardeando argumentos aparentemente democráticos y moralistas para dorar sus peores píldoras, es razonable suponer que el cierre de un gran medio impreso o audiovisual exasperaría la fractura nacional, sería percibido como un paso muy importante en la escalada del régimen hacia un socialismo autoritario y personalista, incluso asustaría y le abriría los ojos a muchos chavistas de buena fe. Por eso me inclino a pensar que si bien un escenario castro—socialista en medios es hoy mucho más que una hipótesis, poco o nada sucederá en este período electoral porque de seguro le significaría una pérdida de votos al gobierno. Si Chávez repite, pudiéramos llegar al nivel de la Rumania de Ceausescu a dos años vista".

La democracia se mide en libertad de expresión

Para el profesor Pasquali, en estos tiempos la democracia se mide en la medida en que haya la posibilidad de ejercer la libertad de expresión, pero considera que en el país siempre se han cometido, en la cuarta y en la quinta república, atentados contra la libertad de expresión.

Asegura que en Venezuela no sólo no hay, sino que nunca ha habido una oligarquía de medios, al tiempo que agrega que en todo caso la nueva casta u oligarquía de medios está en manos del Gobierno.

¿Comparte el criterio de que el periodismo venezolano se ha convertido en un factor adverso o favorable al régimen?

La prensa venezolana nace en la noble cuna de los ideales y las luchas independentistas; nada que ver con el nacimiento comercial de la radio primero y la TV después; se estrena prácticamente con la importante refriega entre el Correo del Orinoco y la Gaceta de Caracas, y de allí al Heraldo de Juan Vicente González y al Cojo Ilustrado de Leo Martínez fue incorporando a su ADN un cierto tono polémico, mordaz y libertario que ojalá no pierda nunca.

El que haya pues, un libre periodismo hasta maniqueo, chavista y antichavista, es más bien saludable para la supervivencia de una república. Sin embargo, de un medio siglo para acá, los medios en general han reaccionado de manera siempre más comercial a las grandes crisis políticas, priorizando el negocio y adaptándose a las circunstancias".

¿Puede la democracia sobrevivir sin medios?

De la Democracia de siglos pretéritos no opino, pero de la actual, de la era de las comunicaciones y de la cibernética, afirmo sin temor a equivocarme (y sin originalidad, desde luego), no sólo que no podría subsistir prescindiendo de los medios, sino que ella sucumbe donde no logra democratizarlos. Esto quiere decir que la autenticidad de una democracia se puede medir hoy a partir de la libertad de emitir y recibir de sus ciudadanos, del equilibrio entre emisores, de un balanceado juego de reciprocidades, del espacio mediático que asegura a las minorías, del derecho efectivo de réplica, de la ausencia en ella de prevaricadores y abusadores de todo tipo. De ese examen salimos aplazados, trátese de la cuarta o de la quinta república, prácticamente por las mismas razones.

Oligarquía de medios no ha existido

¿Hay en Venezuela una oligarquía de medios?

Sobre nuestros oligopolios: en prensa (compuesta, aunque no exclusivamente, de empresas familiares), ni ha habido ni hay; sólo reina en ella una cierta monotonía por la desaparición de los periódicos confesionales y de partido.

"La radio, pese a algunos grandes circuitos, es el más fragmentado, libre y dinámico de los medios; ha perdido calidad, es injustamente castigada por un poco inteligente sistema publicitario, que sólo le deja el 1,06% del pastel publicitario anual, pero buscando se termina por conseguir en ella el programa inteligente, de calidad, de productores independientes a quienes rindo homenaje".

"El viejo oligopolio de la TV comercial se está rápidamente desmoronando por la multiplicación de emisoras regionales, la fuerte competencia del cable, la emigración a Internet y la fuga del usuario ante las cadenas del régimen. En este momento somos el país de Latinoamérica que menos TV ve: hemos caído a una exposición promedio de 2 horas 37 minutos diarios contra 4 horas 16 minutos para Argentina".

"Pero sí tenemos un nuevo y cada día más aguerrido oligopolio: el del régimen chavista, con sus cuatro televisoras, sus centenares de radios y su enjambre de comunitarias, imponiendo matrices de opinión e intoxicando ideológicamente a la población".

2007: ¿año de la arremetida del régimen?

Muchos han señalado que será en enero de 2007 cuando haya una verdadera persecución política a medios y periodistas, por parte del régimen. Es por esto que señalan que es necesario derrotar a Chávez, evitar su reelección.

Hay quienes aseguran que la arremetida del Gobierno se hará efectiva a partir de enero de 2007. ¿Comparte usted este criterio? ¿Cuál es el camino que les queda a medios y periodistas si se inicia una persecución mayor?

No comparto tanta seguridad porque tiene como premisa una segura reelección de Chávez, lo que está por verse. El chavismo se está deteriorando rápidamente, fuera y dentro del país. La de diciembre, si al fin se hace posible, será la votación más meditada por sus votantes, de la historia. No me extrañaría en absoluto un desenlace tipo EU, Alemania, Italia y parcialmente Perú y México, con diferencias mínimas entre ganador y perdedor.

Mientras tanto, me permitiría sugerirle a los dueños de medios y emisores en general, del escrito y el audiovisual no sometidos al régimen, que se esfuercen por multiplicar y expandir la penetración de sus mensajes, y eso va desde pasar en claro por la red ciertos periódicos que ahora cobran por su lectura, hasta el uso masivo del e—mail, de la copia electrónica y de los blogs.

Si hubiere reelección, entonces sí se volvería altamente probable la hipótesis de otra acelerada hacia el tal "socialismo del siglo XXI". Chávez lo haría incluso dramáticamente, buscando un éxodo masivo de la clase media para quedarse solo en el terreno, como Fidel.

En ese caso, y en un par de años, sólo sobrevivirán los medios adictos al régimen, alimentándose de su publicidad, y uno que otro fuera de su control, para fingir democracia y libertad de expresión, pero esterilizado políticamente. Habrá trabajo para periodistas chavistas y especialistas en agua de rosas.

María Fernanda GONZÁLEZ

 


 
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