Nuestras plumas deben ir más rápido en un mundo sin paz
 Berlín, la ciudad que adornaron con balones a gran escala para recibir a millones de turistas, y a las estrellas de las 32 selecciones que competirán en el Mundial de Futbol, fue también sede del 72º Congreso Mundial del PEN Internacional, del 22 al 28 de mayo pasado. Bajo el lema de Writing in a world without peace/ Schreiben in friedloser welt/ Escribir en un mundo sin paz, esta edición, impecablemente organizada por IntePEN y el centro anfitrión —PEN Alemán—, contó con el apoyo de la Comisión de Cultura del Gobierno Federal y sponsors privados, como 89.6 Radio Alemana de Cultura, Skoda automotriz, y Swisscom eurospost, y la participación de 400 delegados representando a 105 Centros PEN. Los escritores del congreso PEN recibimos del gobierno alemán dos atenciones: una fiesta de bienvenida en el Rotes Rathaus, recepción de la ciudad de Berlín y otra en la cancillería federal alemana atendidos por la Canciller Angela Merkel.
PEN, una ONG que celebra este año 85 años de su fundación en Londres, se le considera la única organización literaria en red que agrupa escritores, traductores, editores y periodistas de los cinco continentes, para trabajar solidariamente por los derechos humanos, la libertad de expresión y por los escritores encarcelados de todo el mundo. PEN representa literaturas y no una nación, apunta el escritor Zeki Ergas —del Centro Suizo de lengua francesa— al remarcar que la profesionalización del escritor y de nuestra organización deben conjugarse con el voluntarismo en la participación para seguir logrando huir de la burocratización. Y ese es el compromiso. La diversidad cultural y el respeto por el carácter multicultural de PEN se vio, una vez más, accionado durante las asambleas (realizadas a puerta cerrada en la cómoda Sala de conferencias del Hilton Berlín —sede del Congreso—) al sesionarse en las tres lenguas oficiales de PEN, inglés, francés y español, pero, lógicamente, también el alemán se escuchó en las voces anfitrionas de Jiri Grusa, Presidente del Pen Internacional, Johann Strasser, Presidente del Pen Alemán, y en la del orador principal invitado, el premio nobel Gunter Gräss.
En la fiesta inaugural, el escritor checo Jiri Grusa, quien resultó, por mayoría sincera de votos, reelecto como presidente del PEN Internacional por dos años más, afirmó: Estamos hoy reunidos en el centro histórico de Berlín, pero 20 años antes, Hamburgo fue la ciudad sede de esta reunión de escritores, y en Berlín había un muro. Hoy día Berlín sin muro ha vuelto a ser la capital y el lugar de encuentro este y oeste. El lema de este congreso demuestra la experiencia penosa de que el mundo anda en guerras, de que existe el negocio de la guerra y con asombro vemos hoy que también se han despertado las guerras religiosas. Cuando los escritores subscriben los principios PEN y se comprometen con ellos no es porque no estén satisfechos con el trabajo en su escritorio, no, es que saben que la libertad no se da por entendida ya que cuando se baja la vigilancia ésta se desvanece. Por su parte, el presidente de la república alemana, Horst Köhler, en sus palabras de bienvenida recordó que: la caída del muro de Berlín y la caída de la dictadura deben mucho a la tarea de los escritores, que permanecieron en lo suyo, escribiendo, contando las cosas como las veían, y al llegar la censura estatal, se jugaron su libertad y algunos murieron y otros fueron encarcelados. Más adelante le oímos aseverar: La palabra tiene una relación estrecha con la libertad, quien toma la palabra no va a permitir que nadie le quite la libertad. Donde la palabra es perseguida, prohibida, hay privación de libertad. Donde se queman libros se quemaran personas; cerrando esta sentencia contundente para cualquier gobernante del mundo actual: Comprometerse con la libertad del arte es un compromiso de Alemania.
Günter Grass, cálido y sencillo, accesible a todos, estuvo presente en casi todas las sesiones del congreso, incluso compartió la mesa de los almuerzos con muchos delegados. El premio nobel obsequió a la asamblea un discurso conmovedor. Lo apreciamos, frase a frase, con su alto contenido autobiográfico y reflexivo. Estremecía la sala en cuatro idiomas, ahondando las preguntas sobre el cómo escribir en un mundo sin paz. Puedo citar fragmentos, pues claro que hice mis apuntes... pero lo importante es leerlo completo, ya que se encuentra disponible en la web. Por ahora, sólo acotó esta breve confesión suya: "A los 16 años fui soldado, a los 17 aprendí a tener miedo, y siempre creí en la victoria final. La guerra aún retumba en mis oídos. La guerra se reí de los acuerdos de paz. Compensa muertos con muertos, y los escritores aprenden que las palabras por más acertadas que sean no pueden detenerla".
El encuentro del Pen en Berlín, dio a los escritores oportunidad de celebrar la ciudad unificada, respirar el bienestar social de un país altamente desarrollado, el orden y la paz la seguridad y los servicios que ofrece. Celebramos la facilidad de uso de uno de los más eficientes metros del mundo. La apretada agenda dejó algún espacio para pasearla, ver sus plazas, los variados cafés, y las obras de arte a gran escala incorporadas a la arquitectura. El paseo en barco por el río Spree y del Landwehrkanal nos dio una panorámica de toda la ciudad ya que la bordea espléndidamente. Lugares de paz para conversar, leer prensa, enamorar, trotar, pasear al bebé en coche, hablar por celular en solitario, etc... ofrecen las caminerías que rodean estratégicamente a la ciudad a lo largo del río. Confirmamos a ojos propios la reconstrucción de una ciudad que fue desvastada por la última guerra mundial que ha estremecido al planeta. Ahora, en tiempo record se erige como capital cultural y política que es, urbanísticamente contemporánea, con lugares históricos como Checkpoint Charlie, o la Puerta de Brandemburgo. En las cercanías del hotel encontramos el "Café Stehely", al que Karl Marx, Friedrich Engels y Heinrich Heine eran visitantes asiduos; más adelante topamos con en el "Café Einstein" y degustando un largo café frío en vaso observamos la rutina del domingo, los niños subiendo a las plateadas esculturas que semejan notas musicales al centro de la "Gendarmenmarkt", rompiendo la solemnidad de las tres edificaciones que allí coexisten: French Catedral, Germany Cathedral y el Berlin Concert House, coronada con la estatua en honor al poeta Friedrich Schiller.
Bien pensado, el cautivador Programa Literario que ofreció este congreso del PEN en sesiones por las tardes —abierto a todo público—, nos dio también motivos para movilizarnos por otras zonas de la ciudad que ya no distingue fronteras y conocer instituciones culturales muy emblemáticas. Literatura del mundo, una larga noche con... nos llevó a la Akademie der Künste (Academia de las Artes) donde escuchamos, hasta la una de la madrugada, textos narrativos de Carmen Boullosa, Bei Dao, Per Olor Enquist, Drago Mancar, Víctor Jerofejew, A.L. Kennedy, Margriet de Moor, Péter Nadas, Jean Rouaud, Ljudmila Ulitzaja, leídos por sus autores en el idioma en que fueron escritos, y también las ingeniosas composiciones vanguardistas del cellista Frank Wolf. Al histórico teatro, fundado por Bertold Brech en 1949, el Berliner Ensemble, nos llevó la sesión En torno a África, una velada literaria con Nadine Gordimer (Sudáfrica), Meja Mwangi (Kenia), Patrice Nganang (Camerún), Lesego Rampolokeng (Sudáfrica), Veronique Tadjo (Costa de Marfil), con música de Patrick Bebey, actores del Berliner Ensemble y traducción de Thomas Brückner. El género del ensayo con disertaciones sobre el lema del congreso, incorporó las ideas de otros escritores de centros PEN: Sergio Ramírez, Uri Avnery, Fernando Bonsái, Bora Cosic, Adam Krzeminiski, Norman Manea, Johann Strasser, entre otros. Por último, Vaya, ¿escribe usted en alemán? en el Französische Friedrichsatdtkirche, reunió a Zsuzsa Bánk, Sherko Fatal, Emine Sevgi Özdamar, Ilija Trojanow y Yoko Tawada.
Decisiones del Congreso PEN. Entre otras, destaca en primer término la elección por votaciones de delegados oficiales en Asamblea General, como Vicepresidentes del Pen Internacional, de los escritores Toni Morrinson (EEUU, 1931. Premio Nobel 1993), J.M. Coetzee (Sudáfrica, 1940. Premio Nobel 2003) y de la escritora centroamericana Gloria Guardia (Panamá,1940. Miembro de Número de las Academias Panameña y Colombiana de la Lengua, y de la Real Academia Española. Premio Beca Bellagio de la F. Rockefeller para la investigación que da soporte a su reciente novela Lobos al amanecer). Otra latinoamericana ganó por elección cargo en la Junta Directiva Mundial, la escritora Cecilia Bálcazar, de Colombia, quien ya ha ocupado cargos similares entre 2002 y 2005. El escritor Eugene Schloughin del PEN de Oslo fue reelegido Presidente del Comité de Escritores en Prisión por un período de tres años más.
En otro orden de ideas, se ratificó que la literatura en todos sus géneros, siga siendo el corazón de PEN, para "demostrar que somos escritores y no sólo firma resoluciones" como exclamó Jiri Grusa. Por lo que se insiste en que, a la par de luchar por la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas, así como la defensa de los escritores en prisión, en cada Centro Pen del mundo la literatura debe jugar el rol principal en su programación, con atención especial al área de la traducción. Se aprobó, consecuentemente que PEN Internacional organice un festival mundial de literatura, edite PEN Magazine y desarrolle aún más el Website como espacios de diálogo; coordinando ideas que se generen desde todos los países, en procura de que las literaturas se proyecten desde y por cada rincón del mundo, como valor esencial de la civilización y de la diversidad cultural. Una propuesta bien recibida fue la del Centro Noruego, planteada por cierto en español, para que los Centros Pen con más recursos apoyen a los que tienen pocos, como ellos ya lo hacen con el Centro de Afganistán y Nepal.
Quedaron preguntas en el aire, para ser pensadas entre todos: ¿Cómo hacer más visible a PEN? ¿Cómo acelerar las comunicaciones entre todos los centros PEN y entre los escritores del mundo? ¿Se puede narrar la guerra? ¿Cómo se lee una trama bélica que no sea narrada en primera persona? ¿Cómo ocurriría la vida cotidiana actual en tiempos de suceder una guerra? La asamblea general hizo un minuto de silencio In memoriam por los 21 escritores y periodistas asesinados durante el año 2005.
Definir la era de PEN. Jiri Grusa, contó que a su llegada a Alemania al primer escritor a quien pidió un consejo fue a Günter Grass, a lo que éste le contestó defínelo tú mismo, y él lo agradeció. Hoy ambos viven en Alemania, y son miembros activos en PEN. Cerrando círculos: Gräss ha sido el orador en los dos congresos PEN celebrados en Alemania, con veinte años de diferencia. En el polémico de 1986 habló de la guerra civil española... y en 2006 siente que también la guerra protagoniza el mundo, afirmando que también el hambre es una guerra. Al cierre, Jiri Grusa, esbozó una definición de la era actual de PEN, que no duda en llamar la era del ratón: No podemos quedarnos en el tiempo de la pluma. Con el e—mail todos estamos en línea y debemos en PEN aprovechar esta poderosa herramienta. Este es el próximo paso en la era del ratón: nuestras plumas deben ir más rápido. El ratón es un animal del contexto y debemos crear nuevas bases para el nuevo tiempo: con ironía, variedad, moderación y las competencias en la nueva comunicación son indispensables. Todo texto se encierra en un contexto. Debemos definir una nueva política de comunicación y en este mundo debemos tener el coraje de ser polivalentes.
Es bueno recordar, que Alemania es uno de los pocos países donde existe un Centro de refugio y atención de escritores en exilio o rescatados de prisiones por Pen Internacional.
Edda ARMAS. Poeta. Psicólogo Social. Presidenta del PEN venezolano
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